Obviamente tu bebé va a necesitar una cuna. Puede dormir en ella desde el principio o, si prefieres, desde que deje de usar su minicuna o moisés. Normalmente usará la cuna hasta que tenga entre 18 y 24 meses de edad. Por eso, es muy importante tener en consideración varios factores antes de decidirte por un modelo u otro.
En primer lugar, debes asegurarte de que la cuna cumpla con todas las medidas de seguridad necesarias: por ejemplo, la distancia entre barrotes debe ser, como máximo, de 6 cm y de altura al menos 50 cm aproximadamente. Asegúrate de que no hay ninguna punta o arista saliente y que la pintura utilizada no contenga plomo. En principio todas las cunas homologadas y fabricadas a partir de 1985 cumplirán esta normativa.
También es interesante que el colchón se adapte con exactitud a la cuna sin dejar huecos donde pueden quedarse atrapados sus bracitos o piernas. La superficie superior de los laterales debe ir forrada con alguna protección para cuando esté dentando, así no hay peligro de que muerda la madera. Por supuesto la altura del colchón debe ser ajustable para evitar que pueda saltar una vez que el niño pueda sentarse o ponerse de pie.
Si la cuna viene con ruedas en las patas es conveniente que éstas puedan bloquearse para evitar que la cuna se desplace por la habitación. También el mecanismo para bajar el lateral debe ser a prueba de niños.
Una vez solucionado estos temas de seguridad, los únicos otros factores son de comodidad y estética.
Algunas cunas pueden convertirse luego en camas juveniles, lo cual ahorrará un gasto posterior. Algunas vienen equipadas con un práctico cajón debajo del colchón para guardar sabanas, mantas y otras cosas que quieras tener a mano.
En cuanto a tamaños existen dos medidas standard. Lo más habitual son las cunas de 120 cm. También hay modelos más grandes, de 140 cm. En este caso, tendrás que llevar mucho cuidado en buscar sabanas, protectores y demás accesorios con las medidas adecuadas.
También necesitarás algunos accesorios para la cuna de tu bebé.
Necesitarás, al menos, tres juegos de sabanas, dos fundas impermeables y una chichonera. Este último amortiguará los golpecitos cuando el niño empiece a moverse más en la cuna. Según el clima donde vivas, necesitarás más o menos ropa de abrigo.
Estéticamente tienes muchas alternativas de cunas. Si pretendes amueblar toda la habitación del bebé conviene buscar modelos que tengan muebles auxiliares a juego, como bañeras, cajoneras y armarios. Si vas a tener más hijos en el futuro recomendaríamos un acabado que no condicione el sexo del bebé. Para ello, debes evitar los apliques en color rosa y decantarte por los colores naturales de la madera.
En fin, la cuna formará parte de su vida (y de la tuya) durante bastantes meses y será clave para garantizar un sueño reparador a tu bebé. No recomendamos que uses una cuna de segunda mano, ya que puede que su uso anterior la haya deteriorado y, además, si se fabricó antes de 1990 puede que no cumpla los requisitos de seguridad actuales.
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